Capítulo 1 de 4
Capítulo uno
Toqué la guitarra en los colectivos durante más de 10 años. Empecé en el 2001, había bajado 35 kilos con la dieta de De La Rúa y Duhalde y se me dio por agregarle algo de ejercicio.
Vivía con mi vieja y ni ella ni yo teníamos laburo, no había laburo. Habíamos intentado poner un delivery de comida casera para la gente del barrio y con eso tiramos unos meses medio a regañadientes, hasta que un día no nos llamó más nadie para hacer pedidos.
“¡Cómo bajó el laburo de golpe!” Dijo mi vieja. Nos habían cortado el teléfono. La deuda era impagable. Estábamos desesperados y fue justo ahí cuando surgió lo de los bondis.
La primera vez que subí a un colectivo a tocar lo hice con otro flaco qué, según él, ya se había subido varias veces. El pibe tocaba bien, cantaba bastante bien también, el único problema es que lo hacía con un pequeño delay. Él no se daba cuenta, para él todo estaba en perfecta sincronía, una semana después se internó en un neuropsiquiátrico y no supe más nada. La experiencia fue lisérgica, yo no sabía tocar, cantaba como el culo y mi compañero a destiempo, pero la gente nos la remó a full.
Improvisé 2 chistes mientras pasaba la gorra, el primero hizo tanta agua que se me congeló el alma y el segundo sacó bocha de risas, fue la primera vez que hice reir a gente en un show, no me acuerdo qué dije, lo único que me acuerdo es que nos habían puesto $3,75 en la gorra. ¡¡¡93,75!!! ¡¡¡3 panchos y una latita de Coca!!! ¡¡¡Solo 2 canciones desde Cabildo y Juramento hasta Federico Lacroze, tocadas horriblemente, peeeero teníamos cena asegurada, increíble!!!
Mi compañero estaba extasiado, cuando subimos al segundo colectivo me di cuenta por qué... $0,75 hicimos. Había sido suerte de principiante, hicimos otros 3 colectivos, $1,40... $2,20... y nada, cero. El laburo no rendía de a dos, menos si encima mientras esperás el bondi tu compañero se la pasa explicándote como los Iluminati mandan mensajes a través de la revista Gente. Un sábado me animé a subirme solo, fue para no caminar 30 cuadras, no tenía para el boleto, estaba justo con la guitarra encima y después de esperar 2 horas y media (literalmente) en la parada me animé a levantar el brazo y preguntar. El chofer me cagó a pedos “No podés pararme y preguntarme para tocar” me dijo, no lo hice nunca más.
Esperé el de atrás rogando que alguien más lo espere, o que de última lo agarre el semáforo y me de alguna chance de preguntar. Nadie vino a esperarlo, apareció el bondi y justo alguien se bajó en esa parada, le pregunté y me dejó tocar.
Me subí al colectivo, me presenté, nadie me dió bola, toqué 2 canciones, nadie aplaudió, nadie me miró, fui invisible durante todo el viaje, no sabía si pasar la gorra, la pasé igual, junté $0,80... ¡¡¡Felicidad!!!
Había vuelto a mi casa, en colectivo, no solo no había pagado el pasaje sino que aparte tenía $0,80, todo estaba resuelto, no me iba a morir de hambre, a lo sumo tendría que hacer 800 colectivos por día. Empecé a subir más seguido, empecé a llevarme la viola a todos lados, por las dudas, hacía entre $1 y $2 por colectivo, tocaba 2 canciones de Spinetta, a veces 2 o 3 personas aplaudían, pero la mayoría del tiempo hacían de cuenta que yo no estaba ahí.
Bajaba con ganas de llorar, me ponía mal cuando le pasaba la gorra a un público que no disfrutó nada de lo que hacía, sentía que estaba mendigando, que la gente me daba monedas de lástima y otros pensamientos super positivos.
Me costaba mucho animarme a preguntar si me dejaban tocar a los colectiveros, dejaba pasar varios tratando de juntar algo de caradurez. Es que es muy loco subir a un colectivo con una guitarra, apenas decís “Hola” y sos Moisés, todos a la vez miran la ventanilla, todos.
A los pocos días conocí a Mate Cocido, otro pibe que toca en los bondis, muy conocido en la calle, otros lo conocen como Jeremías, o Javier, es flaco, con bigote, cara de culo y una actitud muy Charly García. Lo primero que hizo fue aplicarme la mafia...
“Somos muchos acá”, me dijo, pero al ver que seguía yendo cada día a la misma parada se dió por vencido y pegamos buena onda. Me dijo algo que me sirvió muchísimo “La diferencia de una gorra de mierda como las que hacés vos y una gorra copada de $10 como las que hago no está en si cantás bien o mal, si cantás bien mejor, la clave está en que la gente “cranee” que “flashee”, que se quede pensando” (En esa época él hacía gorras de $5 promedio)
Me subí al primer bondi y empecé a tratar de llamarles la atención, de hacer que se rían, y lo logré, empezaron a reír, de a 2 0 3 personas, seguí improvisando, ya se reían como 10, era un colectivo de 15 personas, me bajé con $5,40 y ese día empecé a vivir del humor, como el culo pero vivir al fin.




